martes, 21 de septiembre de 2010

una piedra cae en el lago

foto: Martzi
Una piedra cae en el lago, y el lago se dobla, se repliega en su docilidad, se desmolda de sí, se adecua a la piedra y se hunde en su propio seno. Y así, lo hundido hace subir los rebordes del agua que contornean la piedra, y la bañan coronando su naufragio. Mas allá con su contagio, el impulso de la subida invade la vecindad; pero ya es un impulso deslucido, menor y ciego, un rumor oscuro, un sin saber qué ha sucedido, un perfume sin flor, sin la frescura ni el tormento de la realidad pura que lastima de verdad; solo un impulso ciego, cargado de matices y opacidades que ocultan ya, in crescendo, la plenitud primera. Así, disminuida la realidad se va desvaneciendo, y ya el levante es cada vez menor, se aplana, se apacigua el espíritu de rebelión infundido en la tranquilidad del agua, se serena, se amolda y se rellana, se distiende y se devuelve a su laxitud originaria.
Entonces, la piedra ha caído.

domingo, 19 de septiembre de 2010

conociendo a los Fravashis


Nadie es capaz de proyectar su vida, sino, mínimamente. Se proyectan los detalles, donde pondré la silla, donde pondré mi pie; pero la mayor parte del acontecer está librado a algo más, que se nos escapa, por inasible, por inconsciente, por incomodante, por amenazador, por atemorizante; por lo que sea.

En vías de simplificarlo todo, los modernos, confiamos, digamos, el 98% de nuestra vida a lo que conceptualizamos como rutina, admitiendo que se mezcle en ella, alguna pequeña invasión del azar. Montados sobre los rieles de esa rutina, viajamos mas o menos tranquilamente, entregados, mirando como por una ventanilla, los caminos que se nos aparecen, y los atajos que bifurcan el discurrir de nuestro acontecer.

Pero es difícil creer que ese simple y llano suceder sea todo lo que es el caso. La conciencia mínima de ese vacío cósmico, cósmico armonizador, es causa de angustias y desasosiego. No parece haber nada allí, solo un gran vacío rodeando todo ese devenir inexplicable; ninguna otra cosa, mas que una ciega necedad que lo gobierna todo.

Eso que duramente llamamos destino, y que fuimos deformando hasta el grado de volverlo negativo, quizás en otro tiempo, fue expresión de algo mas penetrante, mas santo, mas venerable, mas esencial y divino. Tal vez exista un algo que secretamente nos asiste, como la mano invisible que curva el zarcillo del sarmiento, y extiende las guías que delimitan el curso futuro de ramas y racimos. Pero quien esta dispuesto a admitirlo?

Existieron culturas, y existen, que intuyeron este enorme hueco, este enorme vacío que sostiene e inunda la vida, y creyeron percibir en el, la presencia de un misterioso ángel. No es justo ser tan frívolos, al punto de pensar que un ángel sea solo eso que aparece en algún cuadro renacentista, con plumas y alas. No todo lo que es diferente de cuanto conocemos y pensamos, tiene el destino irremediable de ser algo sencillo y estúpido (por el contrario, la experiencia dictamina sabiamente, que casi siempre es al revés).

Eugeni D’ors, nos recuerda que los antiguos persas visionaron a los secretos Fravashis, encargados de esbozar la fluida senda de los días, y de guiar invisiblemente el caer del agua en las cascadas, de dibujar las huellas ocultas del pájaro en el aire, y el impredecible ir y venir de la hormiga que se encuentra perdida; entramados en las fibras mismas del existir, ellos guían, invisible y secretamente, cada átomo, y cada ser de este mundo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

rădăcină pătrată de două şi trei

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Primero veo el 1, luego el 2, y el 3 … luego el -1, el
-2, y el cero sincero, que no tiene nada. Luego el ½ y el 1/3 y despues la rădăcină pătrată de două şi trei, y el famoso Pi … y cuando el bosque ya parece estar completo y no cabe nada mas entre la maraña de numeros apretados, viene el -1 corriendo, se saca los zapatos y me muestra sus dos patitas sucias y hermosas, y me dice entre secretos y susurros que puede caminar por el campo, y me confiesa, ya sin pudor, sonriendo con picardía, cómo, desde siempre ha estado escapandose por la ventana a la hora de la siesta, para ir a jugar al campo, y para buscar caracoles del arroyo.

da un salto y me dice: -mira! - y sale corriendo para el patio descalzo y se multiplica y divide y se radicaliza en muchos otros nuevos numeros para jugar y hacer rondas. ahora tengo todo un griterio de numeros danzando.

entre visiones tras visiones, que ascienden a grados superiores de inclusión y manifestación, el -1 se me acerca y me da un papelito, lo abro y leo:

-Hoy es tu 1.

busco con la mirada al -1 que se va corriendo ya, y se da vuelta y con sus manitas sucias me saluda y me grita: ne vedem curând visător!


lunes, 6 de septiembre de 2010

la cosa perdida


(clik en la imagen para ir al blog de descarga)



comentario extraido de Barbara de Fiore Editora


La distopía es la imagen contrapuesta de la utopía. Mientras que el mundo utópico es representado como un orden racional y armónico, ubicado “afuera” y donde la realización del hombre es el ideal conseguido, la sociedad distópica es el resultado indeseable del progreso tecno-científico, la alienación y la consolidación de regímenes totalitarios. Este álbum juega con los motivos de la ficción distópica. Pero, a diferencia de lo habitual, la historia narrada es de una sincera y conmovedora ternura.

El australiano Shaun Tan ofrece un libro fascinante, cuidado hasta el detalle, en el que todo elemento tiene un sentido. Cada página es una hoja amarillenta con gráficos de maquinas o tablas, en la que se introduce el texto como un recorte escrito a máquina y donde las ilustraciones entremezclan la imagen hiperrealista con la representación caricaturesca de los personajes.

Así, la atmósfera futurista creada da muestra de la originalidad frente a la uniformidad, ofrece esperanzas en el entorno sombrío y gris.

Gustavo Puerta Leisse


jueves, 26 de agosto de 2010

Incipio



(foto: gracias Martzi)

ya no se trata de aprender un concepto, una idea; ni se trata de algo mas peligroso aun: hacerse de un modo de pensar ajeno. Fin de un camino esteril.

Un modo de sentir, en el que la experiencia sea renovada, bendecida por la poesia. Por la belleza y la espontaneidad milagrosa de ser, nunca igual, ni el mismo. Ser, prodigo en prodigios, en misterio.

Ahora se trata de caminar por el alma que encierra todos los mundos. Trascender un modo de pensar, para imaginar lo imposible.

sábado, 21 de agosto de 2010

calle belgrano



Casas blancas de puertas verdes,
Sobre la soleada calle empinada
Con vías aceradas que rompen el asfalto:
Como férreas grietas del pasado

Hacia el fondo, en el bajío
La estación del tren domeña
Las veredas paralelas
Angostas y convergentes

Y hacia el frente, y trepando
Entre volutas renegridas de carbón
Ronronea un rojo Bedford y bufa
Como un toro cansado

En sus cristales verdes
Inamovibles y vibrantes
Algunos rostros y nubes se dibujan
Vagamente…

viernes, 20 de agosto de 2010

diálogo entre un nieto y su abuelo



-Buendía. Dijo mi abuela corriendo las cortinas para que entre el sol
-bueeeeennnndiiiiaaaaaaaaaaaaa. Conteste, desperezándome bajo las cobijas calentitas.
-que de lindo has soñado hoy?
-soñé con un pájaro que tenía ojos grandes y fumaba una pipa
-que feo! –interrumpió mi abuela- andá a lavarte la cara con agua fría, que eso fue una pesadilla.

De camino al baño miraba hacia las encinas, y un poco mas lejos, al jacarandá, tratando de divisar al pájaro fumador.

De regreso fui hasta la cocina a saludar al abuelo que escuchaba la radio y miraba por la ventana las vacas y mas allá, la laguna de patos.

-buen día abuelo
-buen día cara fría, me dijo al besarme.
-Abuelo, soñé con un pájaro con ojos grandes…
-como dos ojos de gato?
-sí!
-y con una cabeza grande como un ternero?
-sí! asiiií de grande (abriendo mis brazos todo lo que pude)
-sería una urukure’a
-una ururuuu queeee?
-urukure’a. Come víboras y ratitas.
-y es mala?
-Ja, ja, no que yo sepa, pero a las viejas locas como tu abuela les asusta. (dijo con cierto misterio)
-y por que las asusta? Le pregunte mientras esperaba el desayuno en la mesa
-porque hace shhhiiiiiiií, shhhhhiiiiiií y dicen que es de malagüero. Dijo el abuelo y se hizo la señal de la cruz.
-es de malabuelo?
-Ja,ja, no m’hijo, es como el viejo del rancho antes de la costa, Don Ribaldo Agüero: mal-a-güe-ro, trae malos augurios, noticias fieras.
-ah, ya entiendo, mal-a-güe-lo
-si, el que vos decís debe ser medio chino. Pero anda mejor y preguntale a tu abuela que es un mbopí guasú, a ver que te dice.

Salí corriendo por la galería hasta la otra punta de la casa, adivinando a mis espaldas la risa del abuelo. La abuela tendía la cama:
-abuela que es un mmmmborígatú no sé que?
-shhhhhhhhhhhh! cerrá el pico!, ese seguro que fue tu abuelo! En esta casa no se nombra ese bicho!
-por que?
-no importa porque!, trae mala suerte y punto, es un bicho del diablo. Dijo la abuela y se persignó.
-y decile a ese viejo loco de tu abuelo que te enseñe cosas buenas, no esas tonterías!



Volví corriendo por la galería hasta la otra punta, y mi abuelo ya me estaba esperando y de sobra sabía que había dicho la abuela. Sonreía pícaro.

-abuelo que es ese bicho que me dijiste? La abuela dice que es del diablo, es cierto?
-el mbopí guasu?
-si, ese, el guasú.
-si, eso dicen las viejas brujas, que es malino.
- y que te hace?
-a vos nada m’hijo, no tengas miedo. Esta tardecita fijate bien, cuando caiga el sol vas a ver como salen volando de no se donde unos pájaros fieros, sin plumas, con pelo y cara de rata, que dan vueltas y vueltas en el aire.
-y que te hacen?
-se comen la luz. Dijo abriendo bien los ojos.
-como? La luz se come?
-claro, se la comen los mbopi guasu. aprovechan que el sol no tiene juerza, y lo picotean, y lo picotean hasta hacerlo sangrar, y ahí viene la urukure’a, que escucha los quejidos del sol, y los espanta a los mbopi guasu, y lo tapa al sol con sus alas, así (extendiendo sus brazos), para que no lo sigan comiendo esos malditos, y lo cuida al sol hasta que se cure bien toda la noche de sus heridas, y así puede vuelver a salir bien sano y juerte al otro día.
-entonces la urukure’a es buenita!
-claro, es güenísima.
-abuelo….
-que m’hijo
-y que cagan los mbopí guasú?
-la pucha que curiosidá!